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"En los próximos diez años podremos saber cómo frenar el avance del Parkinson"

Oleh Hornykiewicz, investigador del Center Brain Research Medical University of Viena, intervino en la Universidad de Navarra

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De izquierda a derecha, Oleh Hornykiewicz, José Obeso y Christian Pifl. FOTO: Manuel Castells
29/05/06 16:29 Mª Pilar Huarte

Oleh Hornykiewicz, investigador del Center Brain Research Medical University of Viena, espera que en los próximos diez años se logre un tratamiento que detenga la progresión del proceso neurodegenerativo que supone la enfermedad de Parkinson: "Podemos llegar a saber cómo hacer una neuroprotección del proceso para que no avance". En cualquier caso, aseguró que "no se puede dar un plazo concreto".

El profesor Oleh Hornykiewicz, que impartió una conferencia sobre el daño inicial de la enfermedad de Parkinson en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA), considera que la clave para avanzar en la investigación "sería entender la causa de la enfermedad y actuar sobre el mecanismo concreto que pone en marcha la pérdida de neuronas". No obstante, reconoce que "es más probable que se alcance cómo parar el progreso de la enfermedad".

El investigador de origen polaco descubrió y describió el déficit de dopamina en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Parkinson en 1961. La enfermedad neurodegenerativa se caracteriza principalmente por la pérdida de neuronas en la sustancia negra del cerebro, que fabrican la dopamina. ésta es la encargada de regular los movimientos. Por eso, este descubrimiento fue el paso fundamental para poder desarrollar la levodopa, un fármaco que se convierte en dopamina de forma natural y mejora la situación de los pacientes, de manera que la esperanza de vida de los enfermos de Parkinson en la actualidad es prácticamente la misma que la población general. Actualmente, en España se calcula que entre 100.000 y 120.000 personas padecen la enfermedad, cifra que alcanza los cuatro millones en el conjunto de la Unión Europea.

Precaución en las investigaciones

Tanto respecto a la terapia celular como hacia otro tipo de investigaciones, el profesor Hornykiewicz se mostró cauto. Así, afirma que "los tratamientos celulares son una vía prometedora, aunque el problema fundamental es que las células que segregan dopamina lo hacen de una forma irregular", además de poder crear efectos secundarios. 

Asimismo, con respecto a la información sobre células madres, aunque no valora que haya demasiadas esperanzas ni falsas expectativas en las investigaciones, sí considera que es "contraproducente". Y es que, asevera, "eso presiona a los investigadores a intentar hacer cosas; pero la investigación tiene que llevar su propio ritmo que necesita seguridad y veracidad de los datos". Del mismo modo, Hornykiewicz aseguró que "no hay ninguna prueba de que las células madre, a día de hoy, vayan a reponer el déficit de dopamina". Así, muestra prudencia y cautela de cara al futuro.

Colaboración con el CIMA

Tanto el profesor Oleh Hornykiewicz como su discípulo, el también investigador Christian Pifl, trabajan en colaboración con el CIMA de la Universidad de Navarra. "La colaboración va dirigida a saber cómo se compensa la falta de dopamina en los estadíos iniciales de la enfermedad de Parkinson e intentar aumentar la eficacia de dichos mecanismos", explica Pifl. 

Asimismo, el doctor José Obeso, especialista del departamento de Neurología y Neurocirugía de la Clínica Universitaria de Navarra e investigador del CIMA, apunta que el proyecto se centra en un modelo experimental sobre la enfermedad de Parkinson: "Como expertos en el estudio de la dopamina, estudiarán el cerebro de nuestro modelo experimental con una serie de hipótesis que tenemos". 

De este modo, añade Obeso, intentan comprender "cómo compensa el cerebro la falta de dopamina porque, de esta forma, podemos intentar aumentar ese mecanismo para hacerlo todavía más eficaz y que los síntomas de la enfermedad no avancen". Y es que aunque la enfermedad se muestra externamente de forma leve, para entonces ya se ha perdido el 80% de la dopamina y la enfermedad lleva entre siete y diez años de evolución. Tiempo en que el cerebro ha ido compensando la falta de dicha sustancia. 

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